Esta es una de las preguntas que se formulan con más frecuencia.
Damos por sentado que podemos encontrar la respuesta en cuestión de segundos con solo tocar la pantalla del teléfono móvil o encender el televisor.
Pero detrás de cada pronóstico hay millones de observaciones, que miles de personas se encargan de procesar en el marco de una extraordinaria y singular red de alcance mundial coordinada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Allí donde se encuentren los usuarios, ya sea en tierra, mar o aire, los pronósticos que emplean dependen del intercambio gratuito y abierto de datos de observación dirigido por la OMM.
Recabadas gracias a satélites que orbitan la Tierra y globos meteorológicos lanzados a la atmósfera, boyas oceánicas y buques que surcan las olas, así como estaciones instaladas en ubicaciones remotas, las observaciones meteorológicas son la base de todo, desde nuestras rutinas diarias hasta decisiones multimillonarias.
El sistema de observación y predicción coordinado por la OMM —inmenso y, a menudo, invisible— es uno de los pilares de nuestras economías. Es el sistema nervioso central de las alertas tempranas, que han permitido salvar muchos millones de vidas.
Por ello, en este Día Meteorológico Mundial rendimos homenaje a la labor de observación de la Tierra que la comunidad de la OMM lleva a cabo para proteger a las comunidades hoy y crear un futuro resiliente.
Cada año, el Día Meteorológico Mundial conmemora la entrada en vigor, el 23 de marzo de 1950, del Convenio por el que se creó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Esta conmemoración pone de relieve la contribución fundamental de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales a la seguridad y al bienestar de la sociedad, y se celebra mediante diversas actividades en todo el mundo. Los temas elegidos para el Día Meteorológico Mundial abordan cuestiones relacionadas con el tiempo, el clima o el agua.


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