La catástrofe de Chernóbil, que cumplirá 40 años este domingo, provocó que que la energía nuclear tuviera mala fama por años, por lo que muchos países le dieron la espalda a esta forma de generar electricidad.
En las décadas que siguieron al accidente, países como Alemania cerraron plantas nucleares ante la presión de grupos de defensa del medio ambiente. Sin embargo, actualmente decenas de gobiernos consideran construir este tipo de infraestructura para satisfacer sus necesidades energéticas.
¿Qué sucedió en Chernóbil?
El 26 de abril de 1986, a las 01:23 horas, el reactor número 4 de la central de Chernóbil, situado a un centenar de kilómetros de Kiev, explotó durante una prueba de seguridad.
Durante 10 días, el combustible nuclear ardió y liberó a la atmósfera elementos radioactivos que contaminaron, según algunas estimaciones, hasta tres cuartas partes de Europa, especialmente las entonces repúblicas soviéticas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia.
Las autoridades soviéticas intentaron esconder este accidente. El líder soviético Mijaíl Gorbachov no habló públicamente hasta el 14 de mayo.
Unas 116,000 personas fueron evacuadas en 1986 de los alrededores de la central, que siguen actualmente prácticamente inhabitados. En los años posteriores, 230,000 siguieron sus pasos.
Durante cuatro años, unas 600,000 personas se desplegaron en el lugar de la catástrofe con escasa o ninguna protección para sofocar el incendio, aislar el reactor con una cubierta de hormigón y limpiar los alrededores.
El balance de víctimas de la catástrofe sigue siendo objeto de debate. El comité científico de la ONU (UNSCEAR) solo reconoce oficialmente una treintena de muertos entre los operarios y bomberos que fallecieron por la radiación después de la explosión.
En 2006, Greenpeace estimó que 100,000 personas murieron por los efectos radiactivos de la catástrofe nuclear.
La central de Chernóbil mantuvo su producción de electricidad hasta diciembre de 2000, cuando la presión de los occidentales logró apagar su último reactor operativo.
Tras años de dilación, a finales de 2016 se instaló un gigantesco arco de acero estanco sobre el reactor dañado, una estructura que cubrió el agrietado e inestable "sarcófago" de hormigón y que debe garantizar la seguridad durante los próximos 100 años.
Un nuevo auge nuclear
Chernóbil primero, y el accidente de la central nuclear de Fukushima, en Japón, 25 años más tarde, hicieron que el sector nuclear cayera en desgracia por años.
Pero este tipo de generación vive un renovado interés en el mundo, impulsado por los retos de soberanía energética, de descarbonización de la energía y auge de la inteligencia artificial, que requiere grandes cantidades de electricidad.
La energía nuclear representa actualmente 10% de la electricidad producida en el mundo, con 417 reactores en unos 30 países. Aunque en algunos de estos lugares, sobre todo en Europa del Este, supera un 40% de la producción de electricidad.
Otros 40 países "han manifestado un interés firme" en esa fuente energética, afirmó en marzo el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), citando a Argentina y Sudáfrica, países que ya cuentan con reactores.
De acuerdo con un reporte del OIEA publicado en agosto de 2025, tres países avanzan en la construcción de sus plantas de energía nuclear: Bangladesh (2 unidades), Egipto (4 unidades) y Turquía (4 unidades), con actividades de puesta en marcha que ya han comenzado en el primero y el último país.
El mismo reporte indica que cinco países —Irak, Jamaica, Myanmar, Ruanda y Singapur— iniciaron en 2024 sus consideraciones sobre la energía nuclear.
Otros países, como Bélgica, Corea del Sur y Suecia, reconsideraron sus intenciones de eliminar gradualmente la energía nuclear, mientras que otros, como Malasia y Vietnam, decidieron reiniciar sus programas.
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