PROYECTO "GUARDIANES DEL TEMPLO DEL JAGUAR: Por un Planeta Mejor::HOY
Éste blog pretende ser el dispositivo pedagógico a través del cual se impulsará el reconocimiento del Medio ambiente como parte integral de la dignidad humana en las actuales generaciones, fundamentado en la frase de Yann Arthus-Bertrand: " Nadie es ambientalista de nacimiento. Es solo tu camino, tu vida, tus viajes lo que te despierta."
Invierte en la paz, para todas las personas, en todas partes y todos los días
El 21 de septiembre, el mundo celebra el Día Internacional de la Paz.
En medio de la volatilidad abrumadora que vivimos hoy en día, la búsqueda de la paz puede parecer una tarea desalentadora, pero nunca ha sido tan urgentemente necesaria.
La paz es más que la ausencia de guerra; es la base indispensable para afrontar colectivamente los retos de la humanidad. Es la experiencia vivida de la seguridad, la dignidad, las oportunidades y la cooperación en nuestra vida cotidiana.
Bajo el lema Invertir en la paz: para todos, en todas partes y todos los días, el Día Internacional de la Paz de este año rinde homenaje a los "arquitectos cotidianos de la paz": personas que impulsan la acción local, sientan las bases para la estabilidad y construyen una paz duradera desde los cimientos.
Recuerda, la paz no se construye solo en las salas de conferencias: la moldean todas las personas, en todas partes y todos los días.
Todo el mundo, desde cualquier lugar, puede aportar su granito de arena por la paz. Da un pequeño paso por la paz cada día:
Dedica tu tiempo libre a ayudar a otra persona.
Alza tu voz para impulsar un cambio positivo.
Organiza un Círculo de Paz: una conversación intergeneracional, dirigida por jóvenes, sobre posibles soluciones.
Utiliza tu plataforma para promover una causa o contar una historia de paz y esperanza.
Enséñanos cómo contribuyes a construir la arquitectura de la paz y la justicia utilizando #InvierteEnLaPaz.
Antecedentes
La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el Día Internacional de la Paz en 1981. Dos décadas más tarde, en 2001, la Asamblea General decidió por unanimidad designar este Día jornada de no violencia y alto el fuego.
Hace cuarenta años, las naciones se reunieron en el marco del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y acordaron adoptar las medidas adecuadas para proteger a las personas y al planeta de la radiación ultravioleta nociva que atraviesa una capa de ozono que podría estar dañada.
Y lo lograron. Sobre la base adicional de información científica, se adoptó el Protocolo de Montreal y se comenzó a eliminar gradualmente los clorofluorocarbonos —sustancias químicas artificiales utilizadas en la refrigeración, los aerosoles y la producción de espuma—, con lo que se puso en marcha la recuperación de la capa de ozono.
Este año, en el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, celebramos este logro histórico y miramos hacia adelante con ilusión a otros cuarenta años de acción. El Protocolo de Montreal y el Convenio de Viena siguen siendo cruciales para supervisar los niveles de ozono y radiación ultravioleta, así como las sustancias que agotan la capa de ozono y otras sustancias químicas, como los hidrofluorocarbonos (gases de efecto invernadero), que se están eliminando gradualmente en virtud de la Enmienda de Kigali.
Los tratados sobre la capa de ozono han simbolizado el paso de la ciencia a la acción global. Y seguirán haciéndolo durante muchos años.
Antecedentes
Un número de productos químicos de uso común han resultado ser extremadamente dañinos a la capa de ozono. Los halocarbonos son compuestos químicos en los que uno o más átomos de carbono están unidos a uno o más átomos de halógenos (flúor, cloro, bromo o yodo). Los halocarbonos que contienen bromo por lo general tienen mucho mayor potencial de agotamiento del ozono (PAO) que aquellos que contienen cloro. Los productos químicos sintéticos que han proporcionado la mayor parte del cloro y bromo para el agotamiento del ozono son el bromuro de metilo, el metilcloroformo, el tetracloruro de carbono y las familias de productos químicos conocidos como los halones, los clorofluorocarbonos (CFC) y los hidroclorofluorocarbonos (HCFC).
Convenio de Viena sobre la protección de la capa de ozono
La confirmación científica del agotamiento de la capa de ozono impulsó a la comunidad internacional a establecer un mecanismo de cooperación para tomar medidas para proteger la capa de ozono. Esto se formalizó en el Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono, que fue aprobado y firmado por 28 países, el 22 de marzo de 1985. En septiembre de 1987, esto condujo a la redacción del Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono.
Protocolo de Montreal
El objetivo principal del Protocolo de Montreal es la protección de la capa de ozono mediante la toma de medidas para controlar la producción total mundial y el consumo de sustancias que la agotan, con el objetivo final de eliminarlas, sobre la base del progreso de los conocimientos científicos e información tecnológica.
El Protocolo de Montreal se estructura en torno a varios grupos de sustancias destructoras del ozono. Los grupos de sustancias químicas se clasifican de acuerdo a la familia química y se enumeran en los anexos al texto del Protocolo de Montreal. Exige el control de casi 100 sustancias químicas en varias categorías. Para cada grupo o anexo de sustancias químicas, el Tratado establece un calendario para la eliminación gradual de la producción y el consumo de esas sustancias, con el objetivo de eventualmente eliminarlas por completo.
El calendario establecido por el Protocolo se aplica al consumo de sustancias destructoras del ozono. El consumo se define como las cantidades producidas, más importadas, menos las cantidades exportadas en un año determinado. También existe una deducción por la destrucción verificada.
Las reducciones porcentuales se refieren al año designado como referencia para la sustancia. El Protocolo no prohíbe el uso de sustancias controladas o recicladas existentes más allá de las fechas de eliminación.
Hay algunas excepciones para usos esenciales cuando no se encuentren sustitutos aceptables, por ejemplo, en los inhaladores de dosis medidas (IDM) comúnmente utilizados para tratar el asma y otros problemas respiratorios o sistemas de supresión de incendios de halón utilizados en los submarinos y aviones.
En 1994, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, en conmemoración de la fecha de la firma, en 1987, del Protocolo de Montreal sobre sustancias que dañan la capa de ozono (resolución 49/114).
Aplicación del Protocolo de Montreal
La aplicación del Protocolo de Montreal ha progresado bien en los países desarrollados y países en desarrollo. Todos los calendarios de eliminación se han respetado en la mayoría de los casos, algunos incluso antes de lo previsto. En vista del progreso constante realizado en el marco del Protocolo, ya en 2003, ex Secretario General Kofi Annan declaró: "Tal vez el acuerdo internacional más exitoso hasta la fecha ha sido el Protocolo de Montreal". Sus puntos de vista son compartidos ampliamente en la comunidad internacional.
La atención se centró inicialmente en los productos químicos con mayor potencial de agotamiento del ozono, incluidos los CFC y halones. El calendario de eliminación de los HCFC era más relajado, debido a su menor potencial de agotamiento de la capa de ozono y porque también se han utilizado como sustitutos de transición de los CFC.
El calendario de eliminación de los HCFC se creó en 1992 para los países desarrollados y países en desarrollo, este último con una congelación en 2015, con eliminación completa en 2030 en los países desarrollados y en 2040 en los países en desarrollo.
En 2007, las Partes en el Protocolo decidieron acelerar el calendario de eliminación de los HCFC para los países tanto desarrollados como en desarrollo.
Ratificación universal
El 16 de septiembre de 2009, la Convención de Viena y el Protocolo de Montreal se convirtieron en los primeros tratados de la historia de las Naciones Unidas en lograr la ratificación universal.
Enmienda de Kigali
Las Partes en el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono llegaron a un acuerdo en su 28ª Reunión de las Partes el 15 de octubre de 2016 en Kigali, Rwanda, para eliminar gradualmente los hidrofluorocarbonos (HFC).
Cada 11 de septiembre, Colombia celebra el Día Nacional de la Biodiversidad, una fecha que rinde homenaje al científico José Celestino Mutis, quien murió un día como hoy en 1808 y dejó, a través de la Expedición Botánica, una de las bases más importantes para conocer la riqueza natural del país.
Pero esta fecha también es una oportunidad para mirar la biodiversidad que existe mucho más cerca de nosotros: bosques, páramos, humedales, ríos, mares, aves, anfibios, plantas e innumerables especies que hacen de Colombia uno de los países más biodiversos del planeta.
El mensaje de esta celebración es claro: conocer nuestra biodiversidad también es el primer paso para protegerla.
En el Día Nacional del Cóndor, que se celebra hoy 7 de agosto, invitamos
a todos los colombianos a convertirse en guardianes de nuestra ave
insignia. El cóndor es de gran relevancia cultural y ambiental para los
pueblos andinos, ya que hacen parte de la cosmovisión de diversas etnias
en Suramérica y cumplen un papel fundamental en el equilibrio de
nuestros ecosistemas.
Día latinoamericano de las frutas, un festival de salud y sabores
El 4 de agosto se celebra el Día Latinoamericano de las Frutas; fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la Organización de las Naciones Unidad para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para incentivar el consumo de frutas y verduras.
Día Latinoamericano de la Fruta
A pesar de que Latinoamérica cuenta con un enorme tesoro de frutas y verduras, estudios realizados en el continente demuestran un bajo consumo en la población de estos alimentos con respecto a otros lugares del mundo.
Por ello, y con la finalidad de incluirlas en nuestra dieta de forma habitual, en esta fecha se destacan sus bondades y las propiedades que aportan a la salud humana, ya que contribuyen a la prevención de enfermedades importantes, entre ellas las cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Asimismo, se sabe que la ingesta insuficiente de estos productos agrícolas es un factor de riesgo de mortalidad a escala mundial.
Por el contrario, si el consumo de frutas y verduras es el adecuado (mínimo 400 gramos diario) protegemos a nuestro organismo y le aportamos suficientes vitaminas A, C, todas las del complejo B, así como fósforo, calcio, magnesio, hierro, azufre, sodio y potasio.
Así que este 4 de agosto es un buen momento para comenzar a disfrutar del sabor y beneficios de las frutas y verduras incluyéndolas en nuestra dieta, ya sea como refrigerio o postre, pues además de proporcionarnos un placer al degustarlas está comprobado que su consumo previene el aumento de peso y reduce el riesgo de obesidad.
Finalmente, recuerda que la falta de educación, sobre todo durante la infancia y la etapa adolescente es quizá una de las razones por la que se sostiene el rechazo a la ingesta, sobre todo, de verduras. Sin embargo, este tipo de alimentos son imprescindibles para un óptimo desarrollo del organismo en su fase de crecimiento.
Hacer realidad las aspiraciones de los jóvenes: hoy y en el futuro
El tema del Día Mundial de la Población de este año es "Hacer
realidad las esperanzas y aspiraciones de los jóvenes: hoy y en el
futuro". Se inspira en un nuevo informe basado en una de las mayores
encuestas mundiales de este tipo, que recoge las opiniones de más de
108.000 jóvenes adultos de 73 países, con edades comprendidas entre los
18 y los 39 años, que disponen de conexión a Internet. Bajo el título
"Vidas, elecciones y futuros: lo que quieren los jóvenes y lo que
influye en sus decisiones sobre las relaciones y la paternidad", el
informe ofrece una visión global de lo que la juventud adulta actual
espera de las relaciones, la vida familiar y el futuro, así como de lo
que consideran que se interpone en su camino.
¿Sabías que...?
Casi
1 de cada 5 personas afirma que el miedo a lo que pueda deparar el
futuro —como el deterioro medioambiental, las guerras o las pandemias—
había provocado o iba a provocar que tuvieran menos hijos de los
deseados.
Factores
económicos como el acceso a la vivienda, el costo del cuidado infantil o
la inestabilidad laboral son limitaciones a la hora de decidir el
número de descendientes que pueden tener las familias. El 39 % señala
que las dificultades financieras han afectado su decisión de tener más o
menos hijos.
La edad media mundial para tener hijos ha ido aumentando y ahora se sitúa en los 28 años.
Casi el 20 % de los adultos en edad reproductiva creen que no podrán tener el número de hijos que desean.
El
acceso a la atención sanitaria en materia de reproducción sigue siendo
un reto, ya que el 18 % afirma tener dificultades para obtener
anticonceptivos o servicios relacionados con la fertilidad.
Tendencias demográficas
Tuvieron que transcurrir cientos de miles de años para que la
población mundial creciera hasta alcanzar los 1000 millones de
habitantes, y solo en unos 200 años más se multiplicó por siete. En
2011, la población mundial alcanzó la cuota de los 7000 millones de
personas y en 2021 la cifra aumentó a casi 7900 millones de personas.
Las previsiones hablan de 8500 millones para 2030, 9700 millones en 2050
y 10.900 millones en 2100.
Este espectacular crecimiento se ha visto impulsado por el
creciente número de personas que llegan a la edad reproductiva, y ha
venido acompañado de cambios importantes en las tasas de fecundidad, el
aumento de la urbanización y la aceleración de la migración. Estas
tendencias tendrán consecuencias de largo alcance para las futuras
generaciones.
En el pasado reciente se han registrado cambios notables en las
tasas de fecundidad y en la esperanza de vida. A comienzos de la década
de 1970, las mujeres tenían una media de 4,5 hijos cada una; en 2015, la
fecundidad total mundial había caído hasta unos 2,5 hijos por mujer.
Mientras tanto, la vida media de una persona ha aumentado de 64,6 años a
comienzos de la década de 1990 hasta 72,6 años en 2019.
Por otra parte, en el mundo se registran unos elevados niveles de
urbanización y una aceleración de la migración. En 2007, por primera
vez, vivieron más personas en zonas urbanas que en zonas rurales, y en
2050 alrededor del 66% de la población mundial vivirá en ciudades.
Estas megatendencias tienen consecuencias de gran alcance. Afectan
al desarrollo económico, al empleo, a la distribución de la renta, a la
pobreza y a las protecciones sociales. Asimismo, repercuten en los
esfuerzos por garantizar el acceso universal a la atención médica, la
educación, la vivienda, el saneamiento, el agua, los alimentos y la
energía. Para satisfacer de manera más sostenible las necesidades de las
personas, los encargados de la formulación de políticas deben saber
cuántas personas viven en el Planeta, dónde se encuentran, qué edad
tienen y cuántas personas habrá en el futuro.
Los pastizalesse encuentran entre los ecosistemas más extensos del mundo,
y a la vez, entre los más desatendidos. Al cubrir más de la mitad de la
superficie terrestre del planeta, desempeñan un papel vital en la
seguridad alimentaria, los ciclos del agua, la conservación de la
biodiversidad y la resiliencia climática. Sustentan la vida de alrededor de 2000 millones de personas
en todo el mundo, incluidos numerosos pastores y pueblos indígenas,
cuyo conocimiento y gestión han preservado estos paisajes durante
generaciones.
El Día de la Desertificación y la Sequía 2026 sitúa a los pastizales en el foco de atención mundial. Celebrada bajo el lema "Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar",
la conmemoración de este año hace un llamamiento a un mayor
reconocimiento del valor económico, ecológico y cultural de los
pastizales, al respeto por sus guardianes tradicionales y a una mayor
inversión en la restauración de los pastizales degradados.
El evento de este año tiene lugar durante el Año Internacional de
los Pastizales y los Pastores, contribuyendo a subrayar la necesidad de
concienciar, fomentar la inversión responsable y fortalecer las
políticas que salvaguardan los pastizales y los medios de vida de los
pastores.
Aproximadamente la mitad de estos ecosistemas se encuentran degradados o en riesgo,
lo que conlleva graves consecuencias para la seguridad alimentaria e
hídrica, la biodiversidad, la resiliencia climática y los medios de vida
rurales. Sin embargo, ya existen vías de acción viables. Invertir en la
gestión sostenible de la tierra y el agua, en una mejor preparación
ante las sequías y en la restauración liderada por las comunidades puede
contribuir a salvaguardar estos paisajes y a las personas que dependen
de ellos.
Ahora es el momento de reconocer el valor de los pastizales,
respetar a sus guardianes tradicionales y restaurar estos paisajes para
las generaciones futuras.
¿Sabías que...?
Los
pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre de la
Tierra y sustentan la vida de alrededor de 2000 millones de personas en
todo el mundo.
Suministran
casi el 70% del alimento para el ganado a nivel mundial, lo que los
hace fundamentales para los sistemas alimentarios.
Prácticamente la mitad de los pastizales del mundo están degradados o en riesgo.